APARCAR EN BARCELONA ES CARO

Aparcar en Barcelona es caro y difícil. Hay pocos lugares permitidos en la calle, y por eso la alternativa de un parking público es la única en muchas zonas del centro.

Pero no es así en el resto de España. Dependiendo de la población, puede salirnos más o menos caro aparcar nuestro coche  en las zonas de aparcamiento regulado en la vía pública (zonas azules y verdes). Según un informe publicado por la Asociación Pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales (ADECES)   y titulado “El negocio del automóvil para los Ayuntamientos, la ciudad Condal presenta la tarifa más cara de aparcamiento regulado frente a otras capitales de provincia de España.

Se han examinado 3 tarifas de estacionamiento regulado: el coste de aparcamiento para no residentes (zona azul, verde, roja y naranja) durante 1 hora, el precio de aparcamiento para residentes (tarjeta anual, mensual, semanal y día) y el coste de la anulación de denuncias. También se ha analizado la diversidad de zonas de aparcamiento que se ofertan en cada ciudad, el tiempo del que disponen los usuarios para estacionar el vehículo y el plazo para efectuar la anulación de las denuncias (controladores).

Tanto en zona azul como verde, Barcelona es la ciudad que aplica las tarifas mas caras al aparcamiento regulado para no residentes  (zona azul): de 2,42 y 2,94 euros/hora, respectivamente. En zona azul, le siguen Madrid (tarifa máxima de 1,1 euros/hora), Pamplona, Sevilla y Bilbao. La tarifa más baja se queda en 0,5 euros la hora en ciudades como Ceuta, Murcia y Zaragoza. Incluso hay en Barcelona parking  low cost cuyo precio por horas es inferior al que tiene el Ayuntamiento por aparcar en la calle.

En cuanto a la zona verde, aunque Barcelona sigue liderando los mayores precios, Madrid y Bilbao le siguen de cerca. Oviedo, Sevilla, Granada, y Salamanca (en el entorno de los 0,60 euros), son las más bajas. Valladolid con un aumento del 10,75% presenta la mayor subida en la tarjeta anual para residentes al pasar de 29,30€ a 32,45€ (zona verde).

Ante esto, el parking público se ha desarrollado en Barcelona mas que en otras ciudades: el coche está vigilado, hay un seguro que cubre cualquier eventualidad y es competitivo frente a los precios que pone el Ayuntamiento por aparcar en la calle.

 

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